Sudarios - Santuario de San Pedro Claver - Cartagena

Una vez más tengo el honor de exponer Sudarios. Esta vez en el Santuario San Pedro Claver, Sede de los Derechos Humanos en Colombia (Cartagena). Fue sumamente gratificante recibir el llamado del padre Jorge Camacho Sj, proponiendo inaugurar la exposición el 9 de abril, Día de la Memoria y Solidaridad con las víctimas del conflicto armado, fecha en la que se me invitó a participar de un conversatorio, en el Atrio de los Gentiles, con mujeres víctimas del conflicto armado colombiano, espacio en el que apenas pude expresar palabra —frente a la magnitud de los testimonios expresados por ellas— para ofrecerles mi obra como un homenaje.

Once again, I have the honor of presenting the Sudarios (Shrouds) exhibit - this time at the San Pedro Claver Sanctuary, the seat of Human Rights in Colombia (Cartagena). It was extremely gratifying to receive a telephone call from Father Jorge Camacho. Yes, he was offering to launch the exhibit on April 9, the celebration of the Day of Memory and solidarity with the victims of armed conflict. I had been invited to participate in a panel discussion at the Atrio de los Gentiles, together with women victims of the Colombian armed conflict. I could hardly fit in a word at this venue – vis-à-vis the magnitude of the testimonials offered by these women – to offer my work as a tribute to them.

Los Sudarios se elevaron en un espacio solemne que, más allá de ser religioso, es un santuario que propicia el silencio y el recogimiento. Es un espacio sagrado porque sagrada es la actitud de las personas que lo visitan, y es en este sentido que se puede comprender su gran valor. Es además, un lugar en el que se posibilita el diálogo y la reflexión acerca de los temas que nos competen en el reino de este mundo, donde los Derechos Humanos son un asunto tan divino como terrenal, y de necesaria discusión, donde todos tenemos cabida más allá de nuestras creencias. 

The Shrouds were hoisted in a solemn space; one that beyond being a religious one, is a sanctuary that propitiates silence and retreat. The sacred attribute of the space is defined by the sacred nature of the attitude proffered by those visiting, and it is from this view that one can comprehend its great value. It is moreover, a setting that favors dialogue and contemplation on the issues that fall within our realm; in the kingdom of this world – where Human Rights are a concern that is at the same time divine and earthly, that needs to be discussed, and where we all fit in regardless of our beliefs.

Quiero expresar un sincero agradecimiento a todas las personas que hicieron posible este encuentro, al equipo de montaje liderado por Salim Osta Lefranc, director del Grupo Conservar, y a su equipo de trabajo Manuel Acosta, Henry Osta y Manuel Perez. Al hotel Santa Clara que auspició el planchado de los Sudarios, a las manos de Yenis Garrido, Harol Torres, Jaszmín Cuellar, Gilmar Ochoa y Faber Mata, el equipo de lavandería que recibió la obra con tanto cariño y cuidado. Agradezco también a Yeidis Bobadilla por su gestión y a los padres jesuitas Mauricio Moreno, Carlos Ossa, Luis Ortíz, Carlos Franco Revelo, Álvaro Gutierrez, Tulio Aristizábal y al padre Jorge Camacho por interesarse en mi obra y llevarla a este espacio cargado de historia y de significado para la reivindicación de los Derechos Humanos.

I would like to convey my sincere gratitude to all who made this gathering possible, the assembly team led by Salim Osta Lefranc, Conservar Group Director, and the rest of the team: Manuel Acosta, Henry Osta, and Manuel Perez. The Santa Clara Hotel that sponsored the ironing of Shrouds at the hands of Yenis Garrido, Harol Torres, Jazmín Cuellar, Gilmar Ochoa and Faber Mata – all part of the laundry team that took on the artwork with so much care and kindness. I would also like to thank Yeidis Bobadilla for the arrangements, as well as the Jesuit clergymen, Mauricio Moreno, Carlos, Ossa, Luis Ortiz, Carlos Franco Revelo, Alvaro Gutierrez, Tulio Aristizabal, and Father Jorge Camacho for their interest in my work - they positioned it in this space dedicated to the vindication of Human Rights, charged with history and meaning.

La luz del sol siempre ha iluminado los Sudarios en los diferentes santuarios y templos en que se han expuesto, aportándole a la obra un resplandor que interpreto como parte del ritual que esta exposición logra ser, gracias a la suma de todos los elementos que espontáneamente aparecen. En este sentido agradezco al sol de las cinco de la tarde por darle a mi obra una nueva luz, y a la brisa por mover los rostros, por concederles una danza sagrada, por purificarlos, por ayudarlos a transitar el dolor.

In the various sanctuaries and temples in which it has been exhibited, Shrouds has always been illuminated by sunlight, enhancing the work with a glow that I construe as part of the ritual that this exhibit comes to be, and due to the sum of all elements that spontaneously arise. In this sense, I am grateful for the afternoon five o’clock sun that bestows my work with a new light. I thank the breeze for giving the faces movement, for granting them a sacred dance, for purifying them, and for aiding them transit through the pain.

Finalmente agradezco a Natalie López Valencia, mi asistente, por su apoyo, paciencia, y por su mirada atenta para captar cada momento.

Finally, I want to thank Natalie Lopez Valencia, my assistant, for her support, patience, and her attentive sight to capture every moment.

Fotografía: Natalie López Valencia

Visita a la Konrad Lorenz

Hace unos cuantos días estuve presentando mi trabajo a un grupo de estudiantes de psicología de la Fundación Universitaria Konrad Lorenz. Ellos, muy generosamente, me compartieron sus apreciaciones y quiero compartir con ustedes algunas de ellas. Infinitas gracias a la profesora Olga Lucía Paredes que me invitó a este bonito encuentro.  

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“Muchas gracias por la presentación, me llegó al alma, a lo más profundo de mi corazón ya que mi familia y yo fuimos desplazados por la violencia y llegamos a otro sitio donde hay también violencia, de otra manera, pero la hay. Después de ser víctima directa junto con mi familia  la vida nos cambió, nos llenó de tristeza, de recuerdos que nunca nunca se van a superar. El duelo nunca va a pasar, a pesar del tiempo sigue la tristeza y el dolor. El duelo nunca termina, se lleva en el alma”.

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“Es un trabajo realmente admirable y brinda a las víctimas la posibilidad de llenar un pequeño espacio de lo que perdieron a causa del conflicto”.

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“Aún no puedo asumir cómo es que somos humanos y nos entrenan para no sentir. Gracias por tu reflexión”.

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“Este tipo de espacios ayudan a reencontrarse, a empatizar con una persona que nunca se ha visto”.

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Fotografía: Natalie López Valencia